Excelente video Raymond. Allí podemos apreciar la ligereza y soltura del trazo del artista. Esta mascara de guerra de la cultura japonesa nos vincula inmediatamente a las mascaras que menciona Hans Belting, el nos translada "podríamos decir" a las mascaras más antiguas que conocemos a partir de excavaciones neolíticas. Estas dejaban libres los ojos y la boca, como sería normal para personas vivas, pero están fabricadas en piedra y esto mantuvo la conservación del cadáver. Al igual que la imagen, la máscara vive de una ausencia, a la que remplaza por una presencia que ocupa la identidad vacía. En cierto modo, también las estatuas con cráneos del neolítico portan mascaras, pues reproducen el rostro perdido como imagen incorporada al cuerpo. La imagen (máscara) hace de cuerpo verdadero, se convierte en el medio de su nueva presencia, en la que el cuerpo es inmune al tiempo y a la mortalidad.
En Egipto, mucho tiempo después, la momia, a la que se consideraba el cuerpo simbólico de los muertos, se convirtió en norma cultural. Pero en las dinastías tempranas del Antiguo Imperio, conviven diversas prácticas y formas de conservación hasta mediados del tercer milenio antes de Cristo, entre las cuales se encuentra también las máscaras faciales. El difunto evoca la conocida cuestión del dónde. Al perder el cuerpo, ha perdido también su lugar. Esta relación cambiante con el rostro no puede reducirse simplemente al estado de ocultamiento (rostro) y revelación (rostro nuevo o rostro de la máscara). El rostro verdadero no es aquel que la máscara oculta, sino aquel que la máscara sólo puede generar cuando se le considera verdaderamente en el sentido de una intención social. Por ello, la máscara también es el inicio de un disciplinamiento del rostro natural, que se estiliza con la apariencia de una máscara para corresponder a las implicaciones plasmadas en ella. Aquí se invierte el procedimiento, el del remplazo de la pintura corporal como medio de ornamento libre en el rostro. En él, la autorrepresentaciòn como máscara del rostro sin máscara, que en el proceso se convierte él mismo en máscara, en una máscara facial (en el video que muy amablemente nos comparte Raymond http://www.youtube.com/watch?v=vTEWQ3O30H8
, observamos el medio que es el papel y la intervención del artista es la representación facial de la máscara. Y esto es muy común en la Grecia Clásica con el origen de la Tragedia y también en la antigua cultura Japonesa).
Para terminar una hermosa metáfora que nos permite otra posibilidad. La pintura del cuerpo y la máscara facial proporcionan finalmente también una llave para los trasfondos de la relación con la mirada que tenemos con imágenes del tipo más diverso, al animarlas involuntariamente. Nos sentimos mirados por ellas. Este intercambio de miradas, que en realidad es una operación unilateral del espectador, era en realidad un intercambio de miradas en que la imagen era generada por la máscara viviente o por el rostro pintado. Ahí participaban en la imagen, así fuera de manera visible o invisible, los ojos de otra persona que se presentaba al espectador en imagen y que le devolvía la mirada. El recuerdo de esta experiencia con la imagen es apropiado como vinculo de la mirada en el espejo. El estadio del espejo, según Lacan, tiene en el sujeto el efecto de una transformación que se caracteriza por la adopción de una imagen. El sujeto se experimenta en este acto no sólo como otro, sino que únicamente se convierte en sujeto mediante el control exterior de la imagen que es capaz de hacerse de sí mismo. En este caso se generaliza un concepto moderno de sujeto. En el intercambio de miradas con la máscara y con el rostro pintado se trataba, por el contrario, de un ritual que le otorgaba identidad social al espectador en su trato con los dioses, los antepasados u otros miembros de una comunidad. En este contexto, la mirada del espejo ha servido por su parte para el control social, para lo cual toma como modelo las imágenes de los roles establecidos.
Una pintura en el rostro o una máscara de Hannya de guerra en la cultura Japonesa, es en cierto modo una invitación en la que el ciudadano Japonés asume ese roll de ferocidad en el combate cuerpo a cuerpo, cuando de contiendas y guerras se trataba.
Habría que pensar en una re significación o nueva creación de máscaras que arrojen una mirada desafiante e inviten a una sensibilidad ecológica, cultural y de cambio de postura frente a nuestra Ciudad de Cúcuta. Valdría la pena el experimento.
BELTING, Hans. Antropología de la Imagen. Ed. katz. Edición 2007.
www.katzeditores.com/images/fragmentos/Belting.pdf
me parece muy interesante este video porque nos ayuda entender un poco mas la imagen atraves de la mascaras muy buen video
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